La ozonoterapia, una gran ayuda en la recuperación de accidentes cerebrovasculares

En Clínica Claro queremos hablaros sobre la actuación del ozono en los accidentes cerebrovasculares (ACV). Una patología que afecta a más de 400.000 personas en España y que puede dejar secuelas totalmente irreparables para nuestro organismo.

Los ACVs representan varias entidades, de las que destacamos dos. Por un lado, los ACVs hemorrágicos, en los que se produce un sangrado, que comprime una zona de nuestro cerebro, y por otro, el ACV isquémico en el que no existe el sangrado, sino una falta de riego que proviene de la obstrucción de una arteria.

Las zonas de nuestro cerebro afectadas de una falta total de riego, se convierten en irrecuperables, pero existen otras zonas donde el flujo, aunque menor, llega de manera parcial. Estas son las llamadas “zonas grises”, que pueden evolucionar hacia la curación o hacia una muerte completa. Una evolución que, generalmente, se decide en los seis meses siguientes a la lesión.

Es aquí donde el ozono puede ejercer su gran poder curativo, ya que con sus efectos oxigenante y antioxidante acelera la  recuperación de estas zonas grises. Este efecto se demuestra tanto en la rapidez como en calidad de la recuperación clínica,  y es más eficaz cuanto más precozmente sea aplicado.

Por ello es conveniente comenzar el tratamiento cuanto antes, ya que con una actuación precoz, es mucho mayor el territorio neurológico que se podrá recuperar. Si la aplicación de ozono se realiza en los seis meses siguientes al accidente cerebrovascular, las posibilidades de recuperación son muy grandes, consiguiendo en los tres primeros una evolución notable.

En Clínica Claro tenemos un perfecto ejemplo de recuperación en uno de nuestros pacientes, a quien una ACV le causó diplopía, una patología que causa visión doble. Esto le hizo adquirir miedo a sus hábitos diarios, como salir de casa o relacionarse, lo que le impedía hacer una vida normal. Tras un tratamiento con ozono consistente en dos sesiones por semana, este paciente volvió a recuperar sus costumbres y en dos meses consiguió estar totalmente recuperado. Otra prueba más de que la ozonoterapia puede cambiar vidas.