Sensacionalismo “por vía rectal” para calumniar a la ozonoterapia

La manipulación y la mentira vuelven a hacer acto de presencia en los medios de comunicación para calumniar a la ozonoterapia. No es la primera vez y aunque lo deseemos, tampoco será la última. Todo tiene su origen en una noticia que saltó el martes 10 de octubre a los tabloides: una mujer andaluza fue ingresada en la UCI con pronóstico grave debido a un taponamiento cardíaco por la rotura de un ventrículo y un neumoperitoneo en la cavidad peritoneal. La paciente había sido tratada por un médico naturista y homeópata de Jaén, el cual le practicó tres punciones en el tórax y lo que el artículo describe como una hidrocolonterapia con ozono.

El sensacionalismo y el amarillismo de algunos medios pervirtieron la información hasta el punto de titular “una mujer en la UCI después de que un naturista le introdujera ozono por el ano”. Una manera de presentar la información de manera vil y otro ataque contra todo lo que no sea medicina oficial. Sin análisis, sin documentación, sin fuentes ni datos, se achaca al ozono la culpa de una complicación durante una punción torácica, causa del taponamiento cardíaco y del neumoperitoneo.

La única referencia al ozono de esta noticia se produce al hablar de la hidrocolonterapia que la paciente recibió por vía rectal. “Hidrocolonterapia con ozono”, versa la información. Sin embargo esta práctica consiste en la limpieza del colon mediante irrigaciones de agua. No es ozonoterapia, cuya práctica pasa por la insuflación de gas (oxígeno y ozono). El doctor en Medicina y Cirugía José Antonio Marques de Magallanes, especialista en medicina interna y director de la Clínica Claro de Vigo piensa que posiblemente el agua con la que se irrigó el colon estaba esterilizada con ozono. “Esto no es ozonoterapia”, remarca, “como tampoco lo es esterilizar los bisturís con ozono antes de una operación de apendicitis”. Por lo tanto en este artículo se atribuye a la terapia con ozono una complicación de un caso en el que no se aplicó dicha técnica. Presentar la información de esta manera “solo demuestra incompetencia y falta de escrúpulos”, manifiesta el doctor.

Por otro lado, la gravedad del caso de esta mujer jienense se debe a un taponamiento cardíaco y a un neumoperitoneo, causados, en opinión de Marques de Magallanes, por las tres punciones torácicas o por causas ajenas al tratamiento como la existencia de un cáncer o un infarto previos. En la zona baja del tórax se superponen peritoneo, pleura y pericardio. Una punción en esa zona podría haber atravesado e introducido aire en el peritoneo y en el pericardio, impidiendo que el corazón se llenase de sangre que bombear a través del sistema sanguíneo. Un problema que nada tiene que ver con el ozono.

La noticia describe, en realidad, una complicación durante una punción torácica. Algo raro y desafortunado, pero posible. Las complicaciones son parte del oficio de un médico y no tienen por qué implicar un error por parte del galeno, sino que son un riesgo inherente de la profesión. En EE.UU. se producen anualmente 250.000 errores médicos con consecuencias fatales. De hecho, según la revista British Medical Journal, son la tercera causa de muerte en el país norteamericano. Un error médico no debe vincularse con la mala praxis o las negligencias. Son errores que los médicos deben asumir y hacer todo lo posible por minimizar.

La ozonoterapia, por su parte, trabaja con lo que en medicina se conoce como un fármaco ideal. El ozono es seguro y es eficaz. Tiene unas consecuencias claras y demostrables en pacientes, no conlleva efectos secundarios ni potenciales riesgos a largo plazo y además provoca una serie de secuelas positivas en las personas tratadas. “Su único pecado es poder restar lucro a las grandes compañías farmacéuticas”, lamenta el doctor Marques de Magallanes.