QUÉ ES LA OZONOTERAPIA

Su utilización se remonta a la I Guerra Mundial, cuando se usó eficazmente para el tratamiento de heridas de guerra. Actualmente, esta terapia tiene aplicación en todos los campos de la medicina.

Aunque para muchos es desconocida, es una práctica utilizada en muchos hospitales españoles desde hace años, sobre todo, en las Unidades de Dolor.

El ozono actúa como antioxidante y estimula los glóbulos blancos, lo que aumenta las defensas del organismo. A nivel de los glóbulos rojos genera un mayor transporte de oxígeno a nuestros tejidos, lo que mejora la función de todas nuestras células.

Este conjunto de beneficios hace que sus aplicaciones terapéuticas también sean muchas, y se utilice en el tratamiento de diferentes enfermedades.

De forma genérica, se puede destacar su capacidad revitalizante, puesto que promueve la recuperación del estado general de pacientes crónicos y enlentece la evolución de enfermedades degenerativas como el Parkinson o la Enfermedad de Alzheimer.

Por otro lado, aplicado localmente, controla la inflamación y neutraliza el dolor en el lugar de origen del mismo, como podría ser el caso de pacientes con hernias discales.

También promueve la regeneración de tejidos, acelerando, por ejemplo, la recuperación tras la cirugía o permitiendo la curación de úlceras crónicas. Igualmente, ayuda en el tratamiento de las articulaciones degeneradas por la artrosis.

Debemos dejar claro que la ozonoterapia no es una medicina alternativa, sino complementaria. Por una parte potencia la respuesta a otros tratamientos sin interferir con ellos, y siempre mejora el estado de salud general de la persona, aportando más energía y vitalidad en casos de estrés o periodos de cansancio.